NO TENGO NADA Y LO TENGO TODO
NO TENGO NADA Y LO TENGO TODO
Y esto es lo que llevo pensando mucho tiempo. En la vida siempre hay rachas, algunas buenas y otras no tanto. Pero todas son válidas para poder crecer como persona. Actualmente yo no estoy pasando un buen momento en lo que se refiere a lo económico. Es más, podría decir que estoy en la más absoluta ruina. Desde mi embarazo, hemos tenido muchos problemas. Primero, en la empresa en la que trabajaba, de pronto dejaron de pagarme lo que habíamos acordado. En segundo lugar, entro en una depresión debido a mis problemas laborales. En esta empresa se niegan a pagarme y tengo que solicitar que sea la mutua de trabajo la que me pague. Cuando me dan el alta, intento mi reincorporación en la empresa sin éxito. Y a los pocos días me entero que este señor me ha dado de baja en la Seguridad Social alegando baja voluntaria de la trabajadora, con lo cual me encuentro ahora mismo en el paro, sin prestación, al igual que mi marido, y en mi casa no está entrando ningún ingreso. Tengo dos hijos de un año y la preocupación es máxima.
Ahora, aunque parezca mentira, os voy a contar el lado positivo de todo esto, porque lo tiene. Todas las mañanas me levanto, miro a mi alrededor y veo, por un lado dos bendiciones de Dios que me hacen seguir luchando día a día. Por otro lado, veo a mi marido, mi gran apoyo, mi amor, el hombre que hasta en los momentos más complicados sabe sacarme una sonrisa. Llamo por teléfono y me encuentro la voz de mi madre, que me da seguridad, que es un ejemplo de lucha y de superación, y que realmente no sabría que hacer sin ella. ¡Es tan necesaria para mí! Ella sabe consolarme y está ahí en cualquier momento, sin importar para qué. Mis padres son un gran apoyo y ha tenido que pasar todo esto para poder darme cuenta de lo importantes que son para mí.
También me quedan amigos, aunque su lista ha disminuido bastante. Con lo cual, con estas cosas te das cuenta de quien merece la pena y quien no. Eso también es algo positivo, no os penséis que no.
Pero no os creáis que me olvido de mi otra familia, de mi suegro y mis cuñados. Poco pueden hacer por nosotros, al igual que mis padres, pero ahí están, preocupándose de nosotros, estando pendientes. Yo se que mi suegro está tremendamente preocupado por nosotros.
Pero a todos ellos les digo, no os preocupéis, esto pasará. Es una pequeña racha. Además tenéis unos hijos fuertes, luchadores y en esta familia hay mucho amor. Eso es lo importante.
Nuestra lucha pasa por buscar trabajo como locos, pedir todas las ayudas del mundo y no parar de movernos.
Es más, podría deciros que en este tiempo también he conocido gente estupenda, que me ha sacado sonrisas.
La moraleja es que hasta en los malos momentos se puede sacar algo positivo. No lo olvidéis. Cualquier problema se puede superar siempre y cuando sepas valorar todo lo que tienes alrededor. Y yo tengo dos hijos maravillosos, un marido que me adora y al que adoro y una familia estupenda.
Comentarios
Publicar un comentario