LA VIDA EN PAREJA

LA VIDA EN PAREJA


Hoy he escuchado una conversación curiosa. Hablaban de las crisis que suele pasar una pareja. Me hablaban de la crisis del año, de la de los tres años y de la de los cinco años. Yo me he quedado sinceramente sorprendida, porque realmente en mis diecisiete años de relación, yo no he vivido ninguna de esas crisis. Cuando así se lo he hecho saber a las personas que tenía a mi alrededor, éstas me decían: "es que tú aguantas mucho". Y yo no creo que esa sea realmente la razón de no haber pasado esas crisis. La razón realmente es que entre nosotros siempre ha existido mucho amor, mucho respeto, confianza y dialogo. No creo que haya otra razón. Ciertamente he discutido en muchas ocasiones que mi marido, algo normal en cualquier pareja, pero hasta el punto de llamarlo crisis...
Y realmente lo que pienso al respecto, es que últimamente no aguantamos nada. Ni las pequeñas manías diarias, que todo el mundo tenemos, no lo olvidemos, y cuando nuestra pareja no está de acuerdo con nosotros en algo, nos sienta tan mal, que somos capaces de hacer un mundo de una tontería.

Hubo alguien que me dio un gran consejo hace unos años. Nunca te acuestes enfadada con tu pareja. Es curioso pero por ahora me está funcionando. Y es que trato de tener paciencia, al igual que mi pareja trata de tenerla conmigo, porque yo también tengo tela marinera. Además he tenido una gran suerte en mi vida. Tengo a mi lado a un hombre bueno y generoso que da su vida entera por mí.

Otro gran problema que existe entre las parejas es que no son capaces de ponerse en el lugar de la otra persona. Y es que de vez en cuando, hay que intentar hacerlo para de este modo, saber cómo puede sentirse él ante diversas situaciones cotidianas.

Las parejas no hablan. No se cuentan cómo les ha ido el día, si han tenido problemas, compartirlos con la otra persona, y si hemos tenido alguna alegría, también compartirlo. Yo he vivido momentos muy duros en los que siempre he contado con mi pareja al lado. El me ha sabido escuchar, comprender y entender.

Escuchemos al otro. Porque tenemos tendencia a hablar demasiado y no escuchar a los demás.

Día tras día, doy gracias a Dios por darme el hombre que me ha dado, y porque entre ambos, hemos conseguido tener una vida en pareja realmente maravillosa. Os deseo toda esa felicidad, pero hacer un esfuerzo porque la otra persona también sea feliz con nosotros.

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