EL CUERPO: TEMPLO DEL ALMA

EL CUERPO: TEMPLO DEL ALMA


No hay nada más importante en nosotros que nuestra alma, que para los religiosos, como yo, que soy cristiana, es aquello que prevalece siempre y que no muere nunca. Lo que si muere es nuestro cuerpo, pero mientras nuestra alma se encuentre en la tierra, nos la protege nuestro cuerpo. Es por ello que tenemos que hacer todo lo posible para que éste se encuentre en perfectas condiciones. No es que yo haya sido una persona muy preocupada por mantener mi salud, ya que ha habido una temporada en la que mi alimentación no era la más adecuada, ni he realizado ejercicio y lo peor de todo, he permitido que el tabaco me vaya matando poco a poco. Pero hoy me he dado cuenta de algo muy importante y os explico por qué. Curiosamente hoy me han tenido que hacer una pequeña biopsia porque han encontrado algo rarito. Aunque ya me habían realizado algunas más, aunque he de decir que nunca igual, si es verdad que en esta ocasión he pasado más miedo. Me he dado cuenta que me encuentro en mi mejor momento, y que no quiero perder todo lo que tengo. Y en el día de hoy he decidido cuidarme más. Porque nuestro cuerpo merece lo mejor de nosotros mismos. Porque cada día debemos dedicar un tiempo a cuidarnos. Últimamente sí llevaba bien el tema de la alimentación, y además de encontrarme yo mejor, también se encontraba mejor mi alma. Más tranquila, pero más fuerte y con más ganas de luchar.
Yo siempre he sido una de esas personas muy nerviosas, pero eran esos típicos nervios que nadie nota, porque los llevas por dentro y no das a conocer a los demás cómo te encuentras. Y esos dicen que son los peores. Pero gracias a leer mucho y practicar, he conseguido aprender lo que es la meditación, y cada día dedico unos minutos a ésto. Y también he aprendido que el simple hecho de orar todos los días (ya os he dicho que soy cristiana católica), es meditar, algo que desconocía.
También en muchos lugares había escuchado que teníamos que dedicarnos unos minutos cada día a nosotros mismos, ya sea con un buen baño, con un buen masaje, cualquier cosa que nos haga sentir bien. Porque el gran problema de esta sociedad, es el stress, vamos a todas partes corriendo, mirando el reloj, comiendo en dos minutos, sin dormir suficiente.
Pues hasta aquí hemos llegado, siempre con mis buenas horas de sueño, con mi buena alimentación, y algo primordial, intentaremos dejar el tabaco que nos irá bien para nuestro cuerpo y para nuestro bolsillo. También sería importante dedicar un tiempo a realizar algo de deporte, aunque sólo sea caminar. Y a ello vamos. Vamos a intentarlo. ¿Lo intentáis vosotros?

Comentarios

  1. Se ha dicho que la vida es sólo la preparación para la muerte. Se supone que es ésta una época de pensamiento libre, de experiencias definitivas. Hemos aspirado a cambiar el mundo y las leyes que lo gobiernan, mediante le conocimiento, la ciencia, los inventos, la informática, la filosofía y el pensamiento materialista. Hemos intentado de entronizar a los dioses falsos del dinero, la fama y la inteligencia; pero, por mucho que nos esforcemos, el resultado es siempre el mismo. Está establecido a los hombres que mueran una vez.
    En medio de la vida, la muerte se asoma por todas partes. El terremoto de Haití, o el de Chile ha segado la vida a personas inocentes; familias enteras han sido barridas de la faz de la tierra. Las imágenes de tanto dolor han sacudido nuestros corazones y nos han mostrado lo frágiles que somos ante el ímpetu de la naturaleza. ¡Cuánto sufrimiento, cuánto dolor¡Los supervivientes a esta catástrofe, vagan, deambulan en busca de esperanza...
    Compartimos el dolor, nos solidarizamos con ellos a través de ONG, Cruz Roja y ayuda internacional. Así una y otra vez.
    La estridente sirena de las ambulancias resuenan en nuestra mente, los fríos rótulos de las Agencias de Pompas Fúnebres encogen el corazón, los Cementerios delante de los que pasamos con frecuencia, la vista de los coches mortuorios entre el trafico, todo nos recuerda que la muerte puede llamarnos en cualquier momento. Nadie sabe cuándo, ni cómo pero sabemos que vendrá.
    Nuestras vidas están suspendidas de hilos muy débiles, y la fosa se abre a nuestros pies a cada instante. La muerte es el adversario universal. Aun los reyes caen bajo la guadaña de la muerte y aunque el científico y el cirujano luchan valientemente para que el monstruo no se aproxime a las puertas de los palacios, se desliza clandestinamente entre la guardia, cruza furtivamente los pasillos hasta las habitaciones reales, y envuelve en su capa sombría a los poderosos.
    A pesar de las múltiples medidas de seguridad ¿cuántas vidas siegan los accidentes de circulación cada día en el mundo? La muerte acecha continuamente a la humanidad y aunque la ciencia médica y los ingenieros de seguridad le hayan declarado la guerra, la muerte siempre sale victoriosa.
    Debido a tanto tiempo de esta batalla científica, ahora tenemos la ventaja de unos cuantos años más de vida. Sin embargo, la muerte está al final del camino y la duración de la vida del hombre común no excede mucho de los setenta años mencionados en la Biblia.
    Las enfermedades del corazón matan todavía un buen número de personas en la primavera de la vida; el cáncer aun tortura con su dolor a multitud de cuerpos. No importa cuán optimistas sean las estadísticas de la esperanza de vida, el hecho inevitable de la muerte permanece inalterable ¡es aún la experiencia final de cada ser humano sobre esta tierra¡
    Desde el momento en que nace un niño, empieza la lucha contra la muerte. La madre dedica años de cuidado a la protección del pequeño. Vigila la comida, la ropa, el ambiente, los exámenes médicos y las vacunas, pero, a pesar de sus cariñosos cuidados, el niño ya ha empezado a morir.
    A los pocos años, las muestras tangibles de debilidad serán evidentes. El dentista tendrá que revisar las caries dentales; se necesitaran gafas para mejorar la vista imperfecta; la piel se arrugara y aflojara con el transcurso del tiempo, los hombres se encorvaran, y su caminar será más lento y menos seguro. La fragilidad de nuestros huesos se aumentara según disminuya nuestra energía y, sin saberlo casi, habremos empezado a morir.

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  2. Prosigo...
    Los seguros de salud y de enfermedad, suavizaran el golpe; se adquirirán seguros de vida para cubrir los gastos y obligaciones finales y, de repente, comprenderemos que la vida entera es una gran lucha perpetua con la muerte. Veremos que todos estamos corriendo una carrera en la que sólo podemos esperar ganar un poco más de tiempo, no importa como engañemos a nuestra antagonista, ¡sabemos que al fin vencerá la muerte¡
    El hombre siempre ha considerado a la muerte como su enemigo, pero Jesús dijo que Él la había vencido, y le había quitado el aguijón. Jesucristo es el Realista magistral al estimular a los hombres a prepararse para la muerte que ciertamente vendrá. No hay que preocuparse, dijo el Señor Jesús, por la muerte del cuerpo, hay que preocuparse de la muerte eterna del alma.
    La Biblia declara que hay dos muertes: una es la muerte física y otra la muerte eterna. Jesús advirtió que debemos temer a la segunda muerte mucho más que a la primera. Describió la muerte segunda como el infierno, que es una separación eterna de Dios. Indicó que la muerte del cuerpo no es nada en comparación con el destierro eterno y consciente del alma de la presencia de Dios.
    ¡¡Gracias a Dios en el nombre de Jesús, el cristiano que ha creído en Él vivirá en Su presencia¡¡
    La Biblia enseña que tú eres un alma inmortal. Tú alma es eterna y vivirá para siempre. En otras palabras, el verdadero tú—la parte que piensa, siente, sueña y aspira, el Ego—nunca morirá. La Biblia enseña que tu alma vivirá para siempre en uno de estos dos lugares: el cielo o el infierno. Si no eres cristiano, si nunca has nacido de nuevo, entonces la Biblia enseña que tu alma irá inmediatamente al lugar que Jesús llamó Hades, donde esperará el juicio de Dios..

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